Sección en colaboración con la Asociación Estatal de Salas de Música en Directo (ACCES)
Aforo: 800 personas
Dirección: Rúa Concepción Arenal 5, Santiago de Compostela
Contacto: 981 574 399
Quizás el complemento que más le pegue a la Sala Capitol de Santiago de Compostela es encanto. Reconstruída en 2003 sobre un antiguo cine de los años ’70, los nuevos propietarios del espacio se encargaron de mantener la estética del edificio original para dotar de carácter al lugar, pero el objetivo era inequívoco: crear una sala de conciertos.
Puede parecer una perogrullada, pero quizás no lo sea tanto. Podrían haberse conformado con rehabilitar el antiguo cine, o simplemente reformar el espacio para que pareciera apto para hacer conciertos. Pero lo que se hizo fue una reconstrucción del espacio para convertirlo en un espacio pensado para la música. Un detalle de gran importancia para el director de programación de la Sala Capitol, Antonio Borrazás. «Se pensó y se hizo para acoger conciertos, por lo que cuenta con una acústica excelente, un espacio diáfano y asegura la visión a todos los espectadores; quizás ese ha sido el secreto de su éxito».
Demanda latente
Porque la de la Capitol es una historia de conexión instantánea con Santiago de Compostela desde que abrió sus puertas en 2003. Una ciudad universitaria, con un gran volumen de población en la franja de 25-30 años y un gran número de empleados de la administración pública. «En Santiago no se hacían conciertos y a nadie le extrañaba, pero cuando abrimos la propuesta funcionó de inmediato. Simplemente, nadie se había dado cuenta del potencial que tenía la ciudad para la música en vivo», explica Borrazás.
La relación de la Capitol con Santiago es total, pero el local se siente como «la sala de conciertos de Galicia», gracias a la gran afluencia de gente de toda la comunidad que se acerca a la capital para ver a sus artistas favoritos. «Si no fuera por toda esta gente que llega de fuera la sala quizás se quedaría algo grande para la ciudad».
Puntos fuertes
Entre las fortalezas de la Capitol, Borrazás destaca la sonoridad, pero también todo el resto de cualidades que se le suponen a una sala de conciertos pero que no siempre se cumplen. «Además del sonido, el público valora la estética de la sala y las comodidades que ofrecemos, como el fácil acceso al baño o a las barras y la inclinación del suelo para que todo el público vea el escenario.
Los aplausos no llegan por parte del público. Los artistas también valoran actuar en una sala pensada para la música. «A los músicos les gusta el efecto salida; ver lo bonita que es la sala, escuchar cómo suenan y el trato profesional que les ofrecemos. No hay mejor publicidad que un músico contento y nosotros sabemos de muchos artistas que piden pasar por aquí cuando planean sus giras», concluye Borrazás.