El LIVE Trust se consolida en Reino Unido como un modelo de financiación redistributiva dentro de la propia industria del directo, con un alcance que trasciende el contexto británico. Desde su puesta en marcha, el fondo ha asegurado más de 5 millones de libras en aportaciones, con la participación de grandes giras y promotores, destinados a reforzar el ecosistema de base: salas, festivales, artistas y profesionales vinculados a la producción en vivo.
El mecanismo no es menor. Parte de los ingresos generados por conciertos de gran formato, con nombres como Harry Styles, Foo Fighters o Olivia Dean, se canaliza hacia iniciativas que sostienen la estructura sobre la que se articula toda la cadena de valor del directo. Es decir, el éxito del circuito mainstream contribuye de forma directa a la viabilidad del circuito emergente y de proximidad.
En ese marco, los primeros fondos ya están siendo distribuidos en distintas líneas estratégicas: desde programas de formación para nuevas generaciones en producción técnica, como Make Noise, hasta el impulso a giras en salas de pequeño aforo a través del UK Artists Touring Fund (UKAT), que permitirá a 26 artistas realizar más de 200 conciertos en el circuito grassroots. A ello se suman iniciativas estructurales impulsadas por Music Venues Trust, centradas en mejorar infraestructuras, eficiencia energética o condiciones para artistas en salas.
Más allá de las cifras, el caso británico plantea una cuestión de fondo: la necesidad de articular mecanismos estables que conecten los distintos niveles del ecosistema del directo. En un momento en el que el sector debate sobre sostenibilidad, relevo generacional o equilibrio territorial, este tipo de modelos introducen una lógica de corresponsabilidad.
No obstante, el propio LIVE Trust evidencia también los límites del sistema. La organización ha destacado que una parte significativa de los fondos recaudados se ve reducida por la aplicación del IVA, lo que impacta directamente en su capacidad de apoyo. Una cuestión que entronca con debates recurrentes en el ámbito europeo sobre fiscalidad cultural.
En este contexto, el LIVE Trust se perfila como una herramienta en evolución que articula financiación, redistribución y medidas estructurales en torno a la sostenibilidad del directo.


