Kike M. ha construido en los últimos años un proyecto donde conviven la canción de autor, el rock de raíz y el folk, siempre desde una mirada contemporánea y ligada a su tierra. Desde San Martín del Castañar, el músico salmantino ha ido definiendo una identidad propia que terminó de consolidarse con Cantares de Arcilla, un álbum que amplió la dimensión de su propuesta mezclando guitarras rockeras, folclore y una marcada carga identitaria. En paralelo, durante 2025 publicó distintos sencillos y colaboraciones junto a artistas consolidados como Depedro u Ombligo, ampliando el alcance de su música y consolidando el crecimiento de un proyecto que, ese mismo año, también recibió dos nominaciones en los Premios de la Academia de la Música en España.
Ahora, inmerso en una gira de más de 30 conciertos, Kike M. se encuentra recorriendo salas de todo el país con siete fechas dentro del circuito Girando por Salas #GPS16, una oportunidad que le está permitiendo defender el disco con toda la banda sobre el escenario. El último concierto de esta etapa tendrá lugar el próximo 22 de mayo en la Sala Boogaloo de Cáceres.

Cantares de Arcilla, tu segundo álbum publicado en 2024, amplió la dimensión de tu proyecto. Fue un disco muy bien recibido. ¿Cómo recuerdas ahora ese momento y ese proceso?
Fue un proceso largo de grabación, pero de mucho aprendizaje junto a Iñaki Antón, alias Uoho, con el que trabajamos durante todo un año. Trabajar las canciones en su estudio fue un proceso lento porque le pilló en medio de una enfermedad y tuvimos que parar la grabación, pero fue un disco que se grabó con mucho mimo. Iñaki le puso todo el amor del mundo, nos enseñó un montón con la producción y estoy muy contento a día de hoy.
Iñaki Antón arrastra una trayectoria muy reconocible dentro del rock estatal. ¿Qué buscabas junto a él a nivel sonoro?
Sobre todo encontrar esa parte de guitarras más rockera, de pegada de batería, Además, él tiene mucha experiencia a nivel compositivo con melodías y nos aportó mucho en eso. También el saber restar elementos para ponerlos en su lugar, porque muchas veces íbamos todos a hacer la misma melodía y él supo elegir aquí, se asoma el violín, aquí se asoma la guitarra y eso ha sido un proceso de aprendizaje que hemos tenido con él.
El álbum conecta el rock contemporáneo con elementos del folclore castellano y una fuerte carga identitaria. ¿Por qué miras hacia lo tradicional?
Surgió en mi pueblo, San Martín del Castañar. Con este álbum tuve la suerte de estar aquí un mes centrándome en las nuevas canciones, terminando algunas composiciones y viendo de qué manera podía enfocar la parte más visual y fue allí donde me empapé de nuevo de todo ese ambiente, de lo que yo había vivido aquí de pequeño y creo que se refleja en las canciones por ese lado. Pude tener un tiempo de mirar mis canciones y de empaparme de ese ambiente de la Sierra de Francia, de Salamanca y creo que ahí ha sido la mezcla entre lo que hago yo de manera habitual, que son canciones de cantautor, dándoles un enfoque un poco más de folclore y después llevándolo a banda de rock y por eso ha salido así la mezcla. Tiene sentido hacer un poco de homenaje a mi tierra.
¿Qué relación tienes con la raíz?
Ya venía bastante influenciado por el folclore, pero sobre todo de Galicia, bueno, peninsular en general, empapándome de grupos como Coetus y siempre me atrajo ese mundo desde hace unos años, así que tenía ganas de hacer esta mezcla con este disco.
Cantares de Arcilla recibió en 2025 dos nominaciones en los Premios de la Academia de la Música en España, incluyendo Mejor Álbum de Rock y Mejor Canción de Rock a ‘La cara de la muerte’. ¿Qué significó para ti aquel reconocimiento?
Sorpresa total, nos presentamos un poco por ver qué pasaba y fue una pasada tener dos nominaciones. No recibimos ningún premio, pero ya solo estar ahí fue un reconocimiento, que además es de los compañeros y compañeras, dice mucho de en el punto en el que estamos. Fue guay encontrarme allí con algunos compañeros de mi sello, con otros compañeros con los que había coincidido en la música a lo largo de mi trayectoria y fue genial fue una fiesta de la música y una alegría.
En abril de este año publicas la versión en directo de Cantares de Arcilla junto a La Joven Orquesta Sinfónica Ciudad de Salamanca. ¿Cómo surgió la idea de llevar el disco al formato sinfónico?
Fue idea de un antiguo profesor mío que se llama Pablo Cabero, que me dio clase de agrupación de guitarra en el conservatorio de Salamanca. Me escribió, quedamos y me planteó esta idea para llevársela al ayuntamiento de Salamanca y a la Joven Orquesta y aceptaron. Fue maravilloso poder colaborar con ellos, estuvimos un año entero haciendo los arreglos orquestales, él escribía algunas ideas, yo las revisaba y fue un aprendizaje brutal también. Después el concierto de presentación del disco fue allí en el CAEM de Salamanca y quisimos aprovechar la ocasión para grabarlo, así que fue un despliegue también a nivel técnico. Después el proceso de mezcla también ha sido difícil porque son instrumentos orgánicos y son muchos instrumentos sonando a la vez y recogerlos y limpiar todo ese sonido ha sido complicado, pero estoy muy contento de que haya salido por fin este año y nos queda un recuerdo precioso de esa noche.
Con esta versión del álbum acompañado de una orquesta sinfónica, ¿el disco ha mantenido su sonido fielmente o has introducido cambios?
Pablo ha sido súper respetuoso con la canción y no ha habido muchos cambios estructurales, aunque quizás sí melódicos y armónicos, pero tampoco diría que ha habido muchos cambios, sino que era más bien una cuestión de sostener lo que ya estaba trabajado con la banda. De hecho fue orquesta más banda y fue interesante porque estos chavales quizá nunca habían tocado con una banda de rock y unir esas dos cosas ha sido lo más bonito. Pero sí, hemos querido ser muy fieles al disco y a partir de ahí, que la orquesta tuviese momentos para asomarse.
Ahora estás inmerso en una gira de más de 30 conciertos y has formado parte del circuito Girando por Salas con seis fechas ya realizadas de 7 que tiene en total. ¿Cómo estás viviendo esta etapa de carretera tan intensa?
Con muchísima ilusión, intensidad y también estoy cansado porque bueno es un despliegue logístico y nunca había girado tantos conciertos con banda. La oportunidad que nos da este circuito de Girando por Salas es de poder girar con toda la banda, yo estoy acostumbrado más a hacer conciertos en formato de trío o incluso solo. Pero es una oportunidad brutal para movernos, como queremos, que es con el sonido del disco y está siendo genial poder trabajar con mis compañeros que son una maravilla y muy bonito, está siendo algo que no creo que olvide fácilmente.

El circuito GPS sigue siendo una plataforma importante para muchos proyectos emergentes y de consolidación. Desde tu experiencia, ¿qué valor tienen hoy las salas dentro del ecosistema musical?
Son el corazón de la música popular, sin las salas, que son como el primer escenario que un artista emergente puede pisar, después no habría un crecimiento para que los artistas llenen estadios. Creo que son importantísimas y de hecho ya no solo las salas, sino ayudas como esta, porque cada vez es más difícil incluso tocar en salas porque ha subido el alquiler, porque son muchos kilómetros, es muy difícil por todos los gastos que supone salir con una banda. Así que pues que siga habiendo este tipo de ayudas y que haya muchas más porque son esenciales para que proyectos como el mio puedan crecer.
GPS implica recorrer salas muy distintas entre sí y enfrentarse a públicos nuevos en cada ciudad. ¿Cómo es la experiencia en cada lugar?
Abrimos la gira en un pueblecito llamado Villanueva de la Vera y allí fue muy diferente a lo que hemos vivido, por ejemplo, en Sevilla. Ya no solo por tamaño, porque nos hemos encontrado con salas súper bien equipadas como La Rebullón de Mos que está en un entorno rural y aún así cuidan muchísimo el equipo que tienen, la sala que tienen es yo creo que de las mejores de este país o sea que no tiene que no siempre está relacionado tocar en entornos rurales con una menor calidad a nivel de saga o de equipo. Estamos viviendo realidades muy diferentes, públicos muy diferentes y luego hemos tenido dos colaboraciones, intentando que abran el concierto artistas locales para hacer esa colaboración con ellas.
¿Cómo es un concierto de Kike M.?
Un concierto nuestro, con banda, está siendo muy de performance. Intentamos transmitir también la energía que tiene la canción con cómo nos movemos, cómo expresamos. Hay momentos un poco de humor, hay momentos más intensos, hay un punto en el que nos bajamos con la gente y hacemos una canción solo a voces y pandero cuadrado, que es un momento precioso. Hay muchísimos momentos, es como una montaña rusa de emociones. Hay canciones más bailables, canciones más intensas a nivel emocional así que es muy variado y rico.
Después de una gira tan extensa y de haber llevado Cantares de Arcilla a un formato sinfónico, ¿en qué momento está tu proyecto musical?
Todavía no lo he anunciado, pero habrá más conciertos de cara al verano y queremos hacer un fin de gira en Madrid y Salamanca, que todavía está por cerrar. Después habrá un momento de pequeño parón de conciertos para centrarnos en un disco nuevo, que ya estamos empezando a montar así que con ganas de volver al estudio, de parar un poquito y ya de cara al año que viene, pues empezar con nuevos lanzamientos, anunciar nueva gira y que vuelva a ponerse la rueda en marcha.



