Comic Sans es un cuarteto donostiarra de midwest emo que el pasado mes de marzo publicó su tercer álbum, Todas las cosas que nos salieron mal. Un disco de ocho canciones que vuelca frustraciones y heridas como si se tratara de un diario abierto: desamor, incertidumbre laboral y precariedad en la industria musical aparecen aquí atravesados por un lenguaje honesto, directo y cargado de humor.
La banda construye este trabajo a partir de riffs frenéticos, baterías enrevesadas y líneas de bajo pesadas, en un equilibrio constante entre la urgencia emocional y la precisión instrumental. El título del álbum no funciona como sarcasmo ni como alegoría: es, sencillamente, una declaración literal de intenciones.
En este tercer trabajo, Comic Sans explora un sonido en el que conviven el midwest emo, el pop-punk y el math rock, con referencias que remiten a nombres como The Promise Ring, blink-182, American Football o Modern Baseball. Sin embargo, el cuarteto donostiarra no se limita a reproducir códigos ajenos, sino que desarrolla una mirada propia dentro del género. A lo largo del disco, además, los instrumentos ganan un protagonismo fundamental: cada tema encuentra espacios para dejar respirar a la banda y reforzar su identidad sonora.
‘Mantequilla y mermelada’ abre uno de los grandes ejes emocionales del álbum: la ausencia. La canción habla de una persona que ya no está, de los recuerdos que permanecen y de la dificultad de olvidar. En ‘Pégate por favor’, el grupo profundiza en la dependencia afectiva y en la sensación de echar de menos. Por su parte, ‘Cosas que salen mal’, primer adelanto del disco, resume buena parte de su sentido con el verso “tratando de intentar enmarcar / todas las cosas que nos salieron mal”, en una pieza de pulso más pop que aborda una ruptura ya superada.
Después llega ‘He descubierto mi silla favorita’, que devuelve el álbum a un tono más melancólico y a la herida de una separación todavía abierta. ‘Godzilla vs Rayquaza’ rompe ese clima y desplaza el foco hacia otra de las grandes inquietudes del disco: la incertidumbre laboral, esa tensión entre no querer trabajar y el desgaste que también produce no hacerlo. ‘Spiderman 2’ continúa ampliando el universo del álbum, mientras que ‘Gasolina mutante’ regresa al desamor desde un registro más expansivo. Con sus cinco minutos y diez segundos, es la canción más larga del disco: riffs en bucle, crescendos y cambios de ritmo sostienen una pieza tan melancólica como enérgica.
El cierre llega con ‘Estos no son los droides que buscáis’, una canción que aborda con humor la precariedad de la industria musical y funciona como acto de desahogo final. Ahí termina de perfilarse el carácter de Todas las cosas que nos salieron mal: un disco que convierte el malestar cotidiano en una narrativa compartida, sin solemnidad y con una mezcla eficaz de ironía, nervio y vulnerabilidad.
Tras el lanzamiento, el cuarteto arranca ahora su gira de presentación, que comienza este jueves 16 de abril en Málaga y continuará por ciudades como Granada, Murcia, Barcelona y Madrid, entre otras.
Conciertos de presentación



